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Becas
de Holy Sounds
La
Fundación Holy Sounds
ha nacido como una fuente de financiación continua en la que se
otorgan becas de forma inmediata a los individuos, grupos u organizaciones
que se sirven de la música para favorecer una comunicación y cooperación
mayor entre las tres fes nacidas de Abraham: la judía, la cristiana
y la musulmana. A medida que la Fundación vaya madurando, sus
objetivos podrían ir ampliándose e incluir otras culturas y religiones.
Con independencia de cuál acabe siendo su alcance mundial, la
filantropía de la fundación siempre estará centrada de forma especial
en la Música y las Artes, que son los medios elegidos por la Fundación
para conseguir esa mayor comprensión entre las distintas culturas.
Las
becas se conceden a universidades, instituciones musicales, representaciones
artísticas, espacios públicos e individuos de todo el mundo merecedores
de recibirlas.
La
Fundación también concederá becas especiales a quienes se dediquen
a la enseñanza de su propia tradición musical. Estas becas dirigidas
a los profesores de las líneas judía, cristiana o musulmana tienen
como meta final a los niños que, de otra manera, no habrían tenido
ocasión de experimentar esta parte tan vital de su cultura.
Además
de dar su apoyo a las personas que enseñan su propia tradición
musical, la Fundación Holy Sounds también concederá becas a las
personas u organizaciones que se sirvan de la música para favorecer
una comunicación mayor entre las culturas judía, cristiana y musulmana.
Patrocinará por todo el mundo conciertos y festivales de música
en las que estén representadas las distintas fes. También establecerá
las bases de los nuevos centros de preservación de la música,
mediante la creación de grupos de estudio e interpretación de
música sacra y auténtica.
La
Fundación ha concedido
las tres primeras becas a
tres becarios sumamente dignos de ellas.
Se
ha otorgado la primera beca a dos cantantes marroquíes:
Yaácov Malule de Rabat
y Nisim
Amar de Mequinez. Estos
intérpretes consagrados se han dedicado durante más de cuatro
décadas a preservar los sonidos de la música judeoandaluza, con
raíces en las cortes musulmanas de la España medieval, y en evolución
hacia unas tradiciones musicales entrelazadas y transmitidas en
hebreo y árabe.
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